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¿Samuel a la cárcel?
El día de ayer, la fiscal general se pronunció sobre los delitos que se le imputan a Samuel Moreno y habló de una pena mínima de 9 años en caso de ser encontrado culpable. El alcalde de Bogotá preso por corrupción tiene unas implicaciones a nivel nacional lamentables. Si en la Capital, la cual siempre es vista como ejemplo en el país y donde nos enorgullecíamos de haber tenido una racha de 15 años de buenos alcaldes está ocurriendo esto ¿Qué podemos esperar del resto del País?
No obstante, si los responsables de la crisis institucional que vive la capital terminan pagando por sus acometidos, el mensaje que se estaría transmitiendo de “el que las hace las paga” tendría importante repercusiones en la clase política. Cualquiera que consideraba hacer algún acto de corrupción lo pensará 2 veces al ver al hombre que ocupaba el segundo cargo político más importante del país y a su hermano un senador de la República tras las rejas.
Según expertos la ética es inherente a las vivencias personales del ser humano durante sus primeros años de vida, a sus características genéticas, pero también a la posibilidad de que sean descubiertos actuando de manera incorrecta. Por ejemplo, empíricamente la evasión de impuestos decrece a medida que las penas sean más fuertes y la probabilidad de ser descubierto incrementa.
Tristemente muchos miembros de la clase política parecen no tener los factores genéticos ni familiares de la ética y por eso todos los días estalla un escándalo diferente. La realidad es que un estado no puede modificar esa realidad, no obstante si puede elevar las penas, como ocurrió con el nuevo estatuto anticorrupción y elevar la probabilidad de capturar a los culpables con una fiscalía transparente.
No soy juez para juzgar a Samuel Moreno, a su hermano Iván Moreno o a los otros involucrados en este escándalo pero si son culpables y son condenados se estaría enviando un importante mensaje al resto del país.
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