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Giulliani: Un héroe moderno

Rudolph Giulliani visitó la semana pasada Bogotá. Este hombre fue reconocido a nivel mundial como un héroe tanto así que la revista Time lo retrato en su portada bajo dicha insignia. Esto lo logró principalmente por la forma como afrontó la crisis de Septiembre 11 cuando ejercía como Alcalde de Nueva York. Surge una interesante pregunta ¿Qué hace a un político pasar de ser un simple servidor público a ser catalogado como un héroe? O, más allá ¿Qué es un héroe?.
De acuerdo a la real academia de la lengua, “héroe, en la mitología antigua, era aquel nacido de un dios o una diosa y de una persona humana, por lo cual reputaban más que hombre y menos que dios”. Se podría decir que dicha persona tendría que tener capacidades sobrenaturales, poderes más allá de los seres promedio.
En mitología esto podría referirse a volar o disparar fuego. En esta época, un héroe moderno tendría que sobresalir aquello que normalmente le falta a los políticos.
Primero, un afinado sentido de la justicia. Tendría que luchar por los más débiles y garantizar que en su “estado” no se cometan actos de injusticia y que en caso de cometerse quienes lo perpetraron sean castigados. Segundo, tener una resistencia inquebrantable ante las adversidades. Un héroe no se deja atortolar por situaciones inesperadas, por el contrario, en el momento de crisis guían al resto. Debe ser capaz de reconstruir su “estado” cuantas veces fuere necesario. Tercero, debe tener disciplina y sacrificio personal. Su función principal es servir y dedica su tiempo exclusivamente a este propósito.
Giluliani cumple con exceso de méritos todos estos requisitos. En términos de justicia logró reducir la criminalidad en más del 60 por ciento. Los delincuentes sintieron que sí se aprovechaban de los más débiles el peso de la ley les caería encima. Volvió la tranquilidad a Nueva York después de ser una de las ciudades más violentas del mundo. A su vez, tras los atentados terroristas, la ciudad quedó destruida tanto física como emocionalmente pero su líder estuvo a la altura. Se dedicó a darle apoyo moral y mostrar solidaridad con las víctimas mientras lograba limpiar la ciudad y volverlo a su estado normal.
Por último, es público que durante la crisis de septiembre 11, Giuliani no volvió a su apartamento. Dormía en su camioneta mientras se desplazaba de reunión en reunión por todo el estado y logró así asistir a cada uno de los entierros de los bomberos y policías que murieron cumpliendo su misión. Su incansable empeño y dedicación por sus electores lo catapulto lo volvió casi mítico.
Más que una visita de Giuliani a Bogotá, lo que necesitamos es un Alcalde con las características que él demostró en Nueva York, necesitamos un héroe moderno.
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